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DE ZAPATOCA A LA INDIA: REALIZACIÓN DE UN SUEÑO JUVENIL

LA VIDA Y SUS ENIGMAS

AÑO 1964: Estudiaba en el colegio oficial de la ciudad en donde vivíamos en ese tiempo, Barrancabermeja, Colombia, cursaba segundo de bachillerato, un buen día un comentario de una profesora marcó para siempre mi vida; ella mencionó en la asamblea de la tarde, que se encontraba muy contenta porque una ex alumna de ese plantel estudiaba en Rusia. He de confesar que no tenía ni idea en dónde quedaba Rusia, pero ese nombre quedó gravado en mi mente hasta el día de hoy.

Mi nombre de pila: Olimpia León Rueda, hoy Olympia León de Singh, nací en ese encantador pueblo pequeño, precioso, incrustado en el valle de unas altas montañas, pueblo donde nacen pocos y se crían todos por su clima, este factor dio lugar al remoquete de “pueblo que tiene un clima de seda imperial”, se llama Zapatoca, se encuentra en el departamento de Santander, COLOMBIA, el país más espectacular del mundo.

Pertenecí a una familia numerosa de clase media, mis padres (Que en Paz Descansen) eran como todo el pueblo de Zapatoca, muy religiosos y conservadores. Viajé a Moscú en 1974 después de haber librado una batalla con todo en contra a mi alrededor. Después de que oí la palabra mágica, Rusia, nadie pudo en la vida cambiar mis ideas de viajar también a ese lugar donde se encontraba la señorita que había terminado en nuestro colegio, (poco o casi nada sabía tampoco de la señorita en mención y nunca lo supe). El solo oír ese el nombre de ese lugar me hacía temblar mis entrañas, aumentaba el sueño y deseos inmensos de conocerlo, recuerdo a la gente que me miraba como si estuviese loca cuando yo les contaba que algún día me iría a estudiar allá.

UNIVERSIDAD DE LOS PUEBLOS PATRICIO LUMUMBA

Con Amigos Colombianos y FamiliaRecuerdo que aún siendo estudiante de bachillerato, sin haber terminado los 4 años de comercio, empecé a tratar de encontrar información sobre el lugar exacto en donde se encontraba ese país. Las lecciones de geografía de la época y los comentarios no eran muy halagadores que digamos, tal vez por eso nunca le pregunté a la profesora que lo mencionó, no sé porqué no lo hice. Siempre fuí muy independiente acostumbrada a resolver los problemas por mí misma. Esto sucede cuando se pertenece a una familia numerosa, además siendo de los hijos menores, expuestos a la tiranía de los mayores quienes debían sacrificar su tiempo de recreación por tener que cuidar hermanos menores.

Mi mente, mis sueños, mis ilusiones, iban mucho más adelante que la realidad de las cosas. No sé cómo se me ocurrió escribir una carta, al periódico El Tiempo, preguntando la dirección de alguna institución que me dieran la información que necesitaba. Para sorpresa y alegría recibí a través del mismo periódico la respuesta: "...que me dirigiera a la Embajada de Rusia en Bogotá y ellos me darían información sobre lo que deseaba saber." De inmediato me puse en contacto por correo y recibí un Prospecto referente a las becas que existían para hacer estudios de pregrado. Entre los requisitos se encontraba el título de bachiller, yo estaba todavía lejos, en el camino. Pasados dos años siendo graduada solamente en comercio, viajé a Bogotá con el fin de presentarme a los exámenes requeridos para las becas. Me presenté para medicina, mas por moda que por convicción, y como es lógico no tenía el menor conocimiento referente a la química, física y no sé qué otras materias, no pude contestar nada en el examen. Dejé los papeles en blanco y me salí del examen más desilusionada que avergonzada, pensando cómo hacer para obtener la beca sin tener que terminar esos dos años que me faltaban.

Empecé a estudiar el idioma pensando que me sería más fácil recibir la beca, adelanté poco; mientras tanto los ánimos se calmaron, pasaron 4 años en cursos en el SENA, trabajos esporádicos, idas y venidas, no quería darme por vencida pero tampoco me animaba hacer los dos años que me faltaban para terminar el bachillerato y así presentarme de nuevo a los exámenes. En vista de que no hubo esa oportunidad, volví al colegio a terminar lo que me faltaba. Durante el último año, solicité de nuevo la información y ahí mismo solicite la beca, me llamaron a entrevista. Para sorpresa mía, no hubo examen ese año sino entrevista. Sucedió entonces lo que dice, Paulo Coelho “Cuando quieres algo, todo el Universo conspira para que realices tu deseo”.

Con Embajador y AmigasViaje a Moscú ahora sí tenía qué aprender el idioma ruso de verdad, fue un poco difícil aprenderlo pero había todas las oportunidades del mundo para practicarlo además la experiencia del personal docente nos ayudó muchísimo en el aprendizaje de este idioma poco común. Pasado el primer año en ese país, ya nos encontrábamos más acordes con la situación climática, costumbres, el hecho de convivir con gente de tantas nacionalidades hizo desarrollar en nosotros calor humano, empezamos a valorar lo que teníamos en nuestros países, paciencia y compresión fueron puntos claves para la convivencia.

Había problemas entre estudiantes, no siempre nos entendíamos con nuestros compañeros de habitación, el frio agobiante, la distancia y problemas familiares siempre nos afectaban. Pero ante todo esto siempre teníamos a las profesoras del grupo que actuaban como nuestras madres, siempre comprensivas, dispuestas a ayudarnos en cualquier circunstancia.

Viendo las cosas desde un punto de vista positivo fue la mejor época de vida; ya no éramos adolescentes, tampoco mayores, estábamos empezando a ser nosotros mismos. Allí maduramos, allí nos preparamos para el futuro, allí se vieron realizados sueños, las horas y los años compartidos en esa universidad nos dejaron huellas de imborrable gratitud.

FOTOGRAFÍAS VARIAS

VIDA ESTUDIANTIL

El Gobierno ruso nos daba un estipendio mensual que administrándolo bien alcanzaba para el mes sin tener que recurrir a prestar o pedir a casa. El problema era la juventud que nos hacía gastar más de lo que recibíamos, que no era poco.

Con Familia de su YernoLa comida la preparábamos muchas veces en la residencia, otras veces nos alimentábamos en el comedor estudiantil, no siempre se encontraba lo que queríamos comer, era una época en que abundaban las colas para comprar cualquier producto, todo el mundo tenía dinero, la demanda era más grande que la oferta. Todo lo que se quería comprar había que hacerlo cogiendo cola, cosa que nos desanimaba, cuando queríamos invitar a alguien a una comida, nunca podíamos ofrecer algo por adelantado, no siempre se conseguía, asi que teníamos que preparar lo que se encontrara.

Allá crecimos todos. Muchos terminamos casados, otros con familia, otros sin compromiso alguno, todos terminamos la carrera que teníamos entre manos. Teniendo en cuenta que en esa época no existían los correos electrónicos, muchos de nuestro compañeros al terminar los estudios se distanciaron, al principio nos comunicábamos por cartas como era costumbre al final cada quien cogió su rumbo por diferentes horizontes.

Tuve muchos amigos, extranjeros, rusos, mis mejores amigas en el día de hoy son las que tuve en Moscú. Los años que vivimos allí eran placidos, la vida transcurría entre exámenes y exámenes. Esa era nuestra única obligación: estudiar. Mientras tanto, vivíamos nuestra juventud, de acuerdo a la época.

Teníamos toda una gama de oportunidades para asistir a eventos culturales, el teatro, museos, ballets, óperas... eran pan de cada día, en vacaciones se viajaba mucho a lo largo y ancho de las 15 Repúblicas que conformaban la difunta Unión Soviética. Disfrutábamos de todo lo que nos ofrecía ese país aparte del estudio. De vacaciones algunas veces hice parte de las brigadas de trabajo remunerado.

A CONTINUACIÓN ENTREVISTA REALIZADA POR LIBARDO LEÓN GUARÍN A OLYMPIA LEÓN DE SINGH

Libardo León GuarínLibardo: 1.- Sabemos que hace 35 años se fue del país y que hace 27 años vive en la India. ¿Cómo llega una colombiana, zapatoca por lo demás, a vivir en un país tan lejano física y culturalmente?

Olympia: Bueno, Libardo, sea destino o sea coincidencia, eso fue lo que sucedió. Llegué aquí y me quedé. Afortunadamente el ser humano se acostumbra a todo... no fue color de rosa la vida en India teniendo en cuenta las condiciones, la época y los lugares en que tuve que vivir, junto a un esposo con una profesión donde su trabajo es en lugares remotos, no en la capital, hablando un poco de ingles solamente, sin conocer el idioma local para la comunicación con alguien aparte de mi esposo, sin poder trabajar en mi especialidad y en ninguna otra. Menos en los villorrios donde teníamos que frecuentar, siendo sincera hubo momentos en que tuve que luchar conmigo misma para no salir corriendo de una y tal vez para siempre de este país.

Libardo: 2.- Suponemos que son muchos los contrastes con nuestro país. Dos por lo menos.

Olympia: Realmente son muchos los contrastes, podría hacer una lista interminable, empezando por el clima que en si aquí también es un contraste entre calores insoportables 48-50 grados en verano y los fríos de invierno casi llegando a cero. El sistema de conducción es a la izquierda, el ruido, en todas partes increíble pero en la mayoría de los carros de carga está escrito, pite por favor. La comida condimentada, grasosa, llena de especies. Hay muchos, muchos contrastes; el choque cultural es muy marcado, la vestimenta, los colores, los olores todo es un contraste.

Libardo: 3. ¿Es diferente el concepto de familia en la realidad social que vive ahora y el vivido en Colombia. ¿Cómo es su familia?

Olympia: En India predomina el sistema de familia conjunta, join family como llaman acá, contrario al dicho nuestro que el que se casa quiere casa, aquí la que cambia de casa es solo la mujer que automáticamente después del matrimonio deja la casa de sus padres y pasa a formar parte de la familia del esposo. Entre otras, se casa con la familia del esposo. Empieza su vida de una forma bastante sumisa bajo el mando de los suegros hasta el día que ella misma se convierte en suegra y entonces podrá desquitarse de lo que tuvo que soportar hasta este día. Las niñas que tienen oportunidad de ser educadas, allí mismo en los colegios las van preparando para aceptar esa costumbre y clase de vida que las espera. Las que no pueden asistir a centros de educación ven los ejemplos de su familia y además todo el vecindario que está ahí mismo.

Con Nieto e HijaEn mi caso particular, le contaré a grandes rasgos, fueron muchas las horas de insomnio que pasé tratando de llegar a una conclusión. Que hacer! Nosotros, mi esposo y yo nos conocimos en la antigua Unión Soviética, hace 34 años cuando éramos estudiantes, al terminar la carrera mi esposo ya nos habíamos casado. El viajó a India y yo continué terminando mi carrera, durante ese tiempo viajé a India con el fin de conocer el país, la familia política y decidir qué rumbo debía tomar.

Pasé en India 3 meses, en un pueblito de Rajasthan, lugar desértico con una temperatura más de 50 grados, teniendo en cuenta que venía de Moscú el calor era insoportable, las condiciones de vida bastante paupérrimas, tanto las del pueblo como las nuestras. Pasando los tres meses de vacaciones regresé a Moscú mas confundida todavía y sin haber conocido a mi familia política. Afortunadamente sabía que me quedaba un semestre para terminar mi carrera y que tenía todavía un poco más de tiempo para pensarlo.

Pasaron dos años más mientras terminé la carrera fui a Colombia, regresé a Moscú e hice mi maestría y ya no había más nada que hacer sino decidir, regresar a Colombia definitivamente sin él (porque mi esposo había firmado un contrato con el gobierno de regresar a trabajar en India después de terminada la carrera) o viajar a India. La clave de mi viaje a India fue preguntarle a mi esposo si me prometía que viviríamos solos, yo vendría a India si no me regresaría a Colombia. Ante su respuesta afirmativa cogí mis maletas y en India me quedé. Mirando atrás hoy después de tantos años, veo que lo que yo consideraba al principio un rechazo por parte de mi familia política, no lo era, había que entender que yo pertenecía a otra cultura, a otra religión, factor tan importante en este país, nosotros violamos todas las reglas institucionales regidas por la tradición india, al casarnos primero, siendo mi esposo el tercero en orden de primogenitura, lo cual no le daba ningún derecho a casarse, lo mismo que el habernos casado sin el CONSENTIMIENTO de ellos, ahora lo veo de otro modo y veo que tenían mucha razón para no darme la bienvenida que yo esperaba y que me creía acreedora.

Libardo: 4. ¿Cómo es un día de trabajo y uno de descanso en su vida? ¿Estudios?

Olympia: Un día de trabajo mío es muy similar al de toda mujer “moderna” en casi todos los países donde la mujer puede trabajar. Empieza a tempranas horas de la mañana con los quehaceres domésticos, dejar todo listo y salir para la oficina, viajar dos horas en diferentes medios de transporte público, si se hace en carro demora tres, llegar a la oficina, empezar el día con otra clase de obligaciones, hasta la hora del almuerzo casi ni hay tiempo ni de respirar, nos reunimos almorzamos y se continua hasta la hora de salida, de regreso a casa hay que continuar con la rutina. En India hay mucha servidumbre, para cada oficio hay una persona diferente que lo hace. No podrán creer si les cuento que la persona que hace el aseo de la casa no lava ropa, la que limpia la ropa no lava zapatos, etc., etc. pero nosotros no toleramos intromisión alguna en nuestro hogar porque se tiene que lidiar con varias personas diferentes, hacemos todo nosotros mismos. Somos dos, mi esposo y yo. Mi hija ya se casó y vive en Delhi pero lejos de nuestra casa. Se descansa un rato después de la cena y a dormir. Poca vida social hay aquí, las celebraciones casi todas estas relacionadas con bodas de vez en cuando se asiste a una de ellas y nada más.

Los días festivos es lo opuesto al trajín de la semana a veces llega a ser un tanto aburrido, se va de compras, visita a familiares, amigos, algunas veces piscina, hay que contar con las distancias y los trancones el trafico es algo caótico, el clima es otro factor que frena cualquier actividad que se piense realizar, los cortes de luz son muy frecuentes y la escases de agua le sigue, factores que obligan a quedarse en casita, ponerse al día con la correspondencia gracias al internet ver películas o leer.

Frontis de la Embajada de Colombia en IndiaEstudié derecho internacional, maestría en la aviación internacional, estudié computación, inglés, hindi, el francés nunca pasé del primer semestre, trabajo ahora en la embajada de Colombia, después de haber trabajado en las embajadas de Venezuela, México, Cuba.

Libardo: 5. ¿Ha vuelto a Colombia? Qué le llamó la atención en su última visita?

Olympia: A Colombia voy no muy seguido, siempre he dicho que por lo general o se tiene el dinero y no se tiene el tiempo o se tiene el tiempo pero no hay con qué viajar! Viajé en diciembre pasado, después de haber reunido dos años juntos de vacaciones, de esa manera pude disfrutar de un paseo perfecto: México, Cuba, Bogotá, La Plata, Bucaramanga, Barrancabermeja, Zapatoca, Cali y de nuevo rumbo a Nueva Delhi porque se acabo el paseo.

Después de 8 años que no visitaba Colombia me llamó mucho la atención el cambio tan positivo que ha tenido mi país en los últimosaños en todos los sentidos. Algo en especial la actitud tan positiva y amable de la gente, de los colombianos en general.

Libardo: 6.-Sabemos que trabaja en la Embajada de Colombia y por eso mismo puede estar más informada de lo que sucede en nuestro país. ¿Cierto?

Olympia: Bueno afortunadamente ahora con los adelantos informáticos, la televisión estamos casi siempre se conocen las noticias a tiempo. Ya no hay que esperar a que llegue el periódico tiempo o el espectador por valija diplomática, como lo era en tiempos pasados, esperar que la leyeran por orden de jerarquía….y después de varios meses cuando nos tocara el turno, enterarse de las noticias un poco añejas. Ahora se está al dia, siempre y cuando quieras estarlo.

Libardo: 7.- Su plato indio preferido y el preferido de la cocina colombiana para sus amigos indios.

Olympia: Aquí realmente hay un punto totalmente antagónico, ni lo uno ni lo otro! Como dije arriba, uno de los contrastes es la comida. La comida es súper condimentada, grasosa, y picante. Por supuesto que hay cositas que me gustan pero un plato completo es difícil que nos caiga bien al estomago aunque nos guste. Exactamente les sucede a ellos con la comida colombiana, para ellos es insípida, sin sabor, no le encuentran sentido a las sopas, las que clasifican como “comida de enfermos” recuerdo cuando recién llegada estábamos en casa y vinieron de visita mis suegros y mi cuñada, me pedían que preparara algo colombiano, les preparé unos macarrones, por supuesto que no les gustó, pero hicieron el esfuerzo de terminarlos para ello los llenaron de picante en polvo y curry.

En otra ocasión invitamos a una familia india, yo preparé pollo en salsa, arroz y ensalada, mi esposo trajo del restaurante adicionalmente lentejas y arepas indias, como sería mi shock al ver que lo único que comieron fueron las lentejas, las elogiaron y dijeron que seguramente mi esposo me había dicho cómo prepararlas...

Libardo: 8. Impresiones de su más reciente visita a Zapatoca

Olympia: En los tres días que duré en Zapatoca, tuve toda clase de impresiones. Primero que todo hacerme la idea de que era verdad que estaba en mi pueblito y no era un sueño como los que he tenido durante esos 34 años que no lo visitaba.

Gracias a que usted me advirtió que no esperara encontrarlo lo mismo que como lo había dejado. Realmente ha cambiado bastante, se ha expandido, crecido, embellecido. Lo que no podía digerir fue el cambio se sufrió el frente de mi casa, pasó de ser un terreno bordeado de eucaliptos en donde jugaban fútbol los colegiales, a una construcción del club del pueblo con piscina incluida y no sé qué mas cosas, no podía creerlo, me quedé mirando y mirando, repasando recuerdos quizá ya borrados en mi memoria, me di la vuelta para ver como se veía la que fue mi casa, quise tocar la puerta quería verla por dentro pero me detuve... no podía adaptarme a tantos cambios. Decidí entonces que si Dios quiere volveré dentro de unos dos años pienso ir con mis hermanos que fueron mis confidentes en ese tiempo.

Libardo: 9. ¿Piensa que de volver a vivir en Colombia, la readaptación sería difícil?

Olympia: Un punto difícil de responder. Una lucha constante entre la familia, el tiempo, la distancia, los sueños y los proyectos, mejor dicho el tiempo lo dirá. La readaptación si sería difícil pero no imposible.

Libardo: 10. ¿Existe una colonia colombiana en la India?

Olympia: Si hay como en casi todos los países del mundo hay colombianos, en menor cantidad que en otros países pero los hay, permanentes muy pocos pero que vienen por algún tiempo por razones de trabajo y luego los cambian a otros lugares y es así como mis amistades están repartidas por todo el mundo. Quedamos con nostalgia cuando los vemos partir, tomando las cosas por el lado positivo, esto me ha abierto el mundo al turismo, tengo muchos lugares del mundo para conocer y visitar.

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Ahora de postre esta poesía que me ha gustado mucho escrita por Eduardo Criado.

LA INDIA

¿Como es India? Ayer me preguntaste
y yo, que aún llevo su polvo en mis sandalias
y su luz, como un ascua en la mirada,
medité y no supe contestarte.

India es agua sucia y sol brillante,
polvo grisáceo entre el oro y la plata,
un viejo en cuclillas trenzando sin pausa
y una niña de mirada penetrante.

Como una noria que gira incesante.
Un beso ardiente a la persona amada
y un cuerpo que, en la tarde, se hace llama,
poemas de amor y muerte en un instante.

Saris de colores deslumbrantes
entre miseria de gente reposada
Gente sencilla, religiosa y clara
visitando monumentos de gigantes.

Impenetrable, de misterio llena,
no puedo definirla. Se me escapa
cual pájaro que eternamente vuela.

Un gran deseo se me ancló en el alma.
¡Volver! Volver de nuevo a aquella tierra
antes de ser ceniza de la nada.

Eduardo Criado