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PASIÓN DEL MUNDO, PASIÓN DE DIOS...

Hola, con ocasion de la Semana Mayor deseo compartir con usted este original Viacrucis, adaptado a la situación de violencia y discriminacion que sufre el ser humano en el mundo de hoy. Extractado de la revista "Iglesia sinfronteras", de la comunidad Comboniana.

Muchos hombres y mujeres en el mundo de hoy caminan hacia su calvario; con ellos va Jesucristo.

PRIMERA ESTACIÓN:- JESÚS ES CONDENADO A MUERTE:

Respondieron diciendo: Es reo de muerte” (Mt 26, 57-68)

Parece que la muerte reina por doquiera en el mundo de hoy; valores que forman parte de una cultura de muerte se pregonan en los medios de comunicación social. Miles de seres humanos que, aún antes de nacer, ya han sido condenados a muerte. La economía neoliberal y la globalización galopante y deshumanizante están condenando a una muerte cultural a muchos grupos étnicos en África y América Latina. Los conflictos armados niegan el derecho de vivir a muchos inocentes y silencian la voz de tantos defensores y constructores de la paz.

Perdónanos Señor, que tu Reino venga a nosotros.

SEGUNDA ESTACIÓN.- JESÚS CARGA CON LA CRUZ:

“… y Él cargando con su cruz salió hacia el lugar llamado Calvario! (Jn. 19, 16-17).- Sólo en América Latina unos 215 millones de personas viven en los límites de pobreza; de ellos, 87 millones viven por debajo de la línea de la indigencia. Los pobres del continente latinoamericano carecen, en su gran mayoría, de agua potable, vivienda digna, empleo, educación y salud. Además deben soportar el peso de la economía neoliberal que los obliga a sufrir injusticias, a buscar el pan de cada día en condiciones muy adversas, a no gozar del derecho a vivir una vida digna.

Señor, ten piedad; haz que hagamos con los demás lo que queremos que igual hagan con nosotros.

TERCERA ESTACIÓN:- JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ.

Ustedes han menospreciado al pobre” (S. 2, 1-17)

De 70 a 250 millones de niños menores de 15 años deben trabajar porque sus familias no tienen los ingresos económicos necesarios para solventar sus necesidades más apremiantes: vestido, alimentación, vivienda, educación y salud. Niños trabajadores que deben soportar el peso de las injusticias sociales, vivir en condiciones de vida deshumanizante, exponerse a explotaciones y abusos, privarse del derecho a una infancia normal y digna. La UNICEF calcula que unos 200 millones de niños viven en las calles en Asia, 10 millones en África y Oriente Medio y 40 millones en América Latina. En Brasil se calcula sobre los siete millones de niños abandonados en las calles y 17 millones que trabajan en ellas.

Cristo, ten compasión de nosotros y de la infancia abandonada.

CUARTA ESTACIÓN.- JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE:

¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas?” (Is. 49, 14-17)

Casi cinco millones de familias campesinas en Brasil no tienen tierras; unos dos y medio millones de desplazados en Colombia a causa del conflicto armado, la mayoría provenientes de las zonas rurales. Madres desesperadas que buscan a sus hijos víctimas de las guerras en Colombia y el mundo. La destrucción del ambiente por las explotaciones mineras a cielo abierto en Bolivia y la tala indiscriminada de árboles por la explotación maderera, son algunas de las catástrofes ecológicas en curso actualmente, provocadas por la rapacidad de quienes detentan el poder político y económico. La madre tierra se está quedando sin los hijos que realmente la aman y cuidan de ella.

Creador de todas las cosas, ten piedad de la humanidad entera.

QUINTA ESTACIÓN.- EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ.- “Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús”. (Jn. 23,26)

La miseria total es una cruz; pero en medio de tantas carencias, los pobres son solidarios. Sólo los pobres capaces de ser sensibles al sufrimiento del otro y tender su mano. Por eso son los preferidos de Dios; viven los valores del Reino de los Cielos que sólo en la pobreza es posible descubrir.

Oh Cristo, Tú que aceptaste la ayuda ajena, haznos pobres en espíritu y solidarios con los que necesitan de mostros.

SEXTA ESTACIÓN.- UNA MUJER LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS.- “No apartes la mirada del pobre y del oprimido”, (Ecl. 4, 1-2)

No mirar el rostro del otro tal como es y respetarlo en su diferencia es negarle el derecho a existir. Esta intolerancia adquiere la forma de discriminación racial, odio étnico y guerras de religiones, que a la postre conducen a graves conflictos difíciles de resolver. En los últimos años hemos asistido al horroroso espectáculo de los sangrientos enfrentamientos entre grupos étnicos en Ruanda y Burundi, la limpieza étnica en la antigua Yugoeslavia y el calvario sufrido por las minorías en Indonesia y Timor Oriental. Más recientemente, a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que trajeron como consecuencia la persecución a los musulmanes y la arremetida de estos, situaciones que no hacen más que aumentar la desconfianza y por ende, los conflictos.

Padre nuestro, que nunca despreciemos a ninguno de tus hijos, que recordemos que todos somos hermanos.

SÉPTIMA ESTACIÓN:- JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.

Él llevó el pecado de muchos e intercedió por los rebeldes”. (Is. 53,2-12)

Quienes sufren en carne propia la discriminación racial, religiosa o de género, no solo deben sufrir por los conflictos, sino también enfrentar situaciones injustas como la imposibilidad para encontrar un empleo bien remunerado, rechazo social, pocas posibilidades de acceder a la educación y la salud. Una vez más la diferencia se vuelve una cruz insoportable y difícil de llevar y por ende los conflictos permanentes.

Jesucristo, ayúdanos a no desanimarnos en medio de las dificultades, propias a ajenas.

OCTAVA ESTACIÓN:- JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN.- “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mi; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos”.(Lc. 23, 27-31)

Es el drama de millones de mujeres en el mundo: esposas que solicitan desesperadamente alguna información sobre la suerte de sus maridos, refugiados o enterrados en algún lugar del mundo. Madres, a quienes las guerras les han arrebatado a sus hijos, sin saber siquiera dónde están. Pero en medio de estos sufrimientos, miles de mujeres enfrentan con valentía la dura tarea de sacar adelante a la familia que les queda y adaptarse a un nuevo estilo de vida, caracterizado, la mayoría de las veces, por penurias y dificultades económicas.

María, madre al pie de la cruz, intercede ante tu Hijo por nosotros, por tantas madres que sufren injustamente.

NOVENA ESTACIÓN.- JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.-

“¿Hasta cuándo atacaréis a un solo hombre, lo abatiréis, vosotros todos, como a una muralla que cede, como a una pared que se desploma?” Sal. 62-4) Las dificultades económicas, los conflictos armados y los escollos difíciles de superar en los trámites migratorios han originado una nueva plaga: el tráfico de personas desde los países del tercer mundo a las naciones ricas. Se calcula que, anualmente ingresan a los EE.UU entre 45 y 50 mil personas en forma ilegal. Lo más grave de este tráfico de personas es que muchos son llevados a otros países con engaños o son vendidos y luego sometidos a situaciones de explotación de las que no pueden escapar. Un mal internacional que se ha convertido en negocio sucio y muy rentable, manejado en la mayoría de los casos por redes de delincuentes bien organizados y que actúan en total impunidad.

Señor, que nosotros no contribuyamos nunca al mal de nuestros hermanos.

DÉCIMA ESTACIÓN.- JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.- “… Y se reparten sus vestidos, echando a suertes a ver qué se llevaba cada uno” (Lc. 23,34)

Muchas sociedades en el mundo han negado el derecho a la mujer de vivir una vida digna; ha sido despojada de su dignidad por ser mujer y por vivir en situaciones de pobreza deshumanizante. Las niñas son las más afectadas; muchas de los 9 a los 13 años son obligadas a caer en las redes de la prostitución para goce de quienes tienen todo, excepto el sentido de lo humano, del respeto y del reconocimiento de los derechos del otro. Mujeres despojadas de su dignidad por la violencia doméstica, por la miseria, por la falta de participación en la toma de decisiones, analfabetas, oprimidas. La población femenina es la más afectada por el analfabetismo y la pobreza, dos terceras partes de los analfabetas en el mundo son mujeres, representando el70 por ciento de los 1300 millones que viven en la pobreza.

Padre y Madre nuestra, ayúdanos a defender y proteger la dignidad de tus hijos e hijas.

UNDÉCIMA ESTACIÓN:- JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ.

Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a Él y a los malhechores uno a la derecha y otro a la izquierda”. (Lc. 23,33)

En 1997, 89 países firmaron un acuerdo en el que se comprometieron a no utilizar minas terrestres antipersonales y destruir las existentes en arsenales o colocadas en los campos de batalla. A pesar de los esfuerzos por destruirlas, las minas terrestres siguen causando un número elevado de víctimas; en el mundo se calcula en unos 270 mil las personas mutiladas por estas armas y el número aumenta cada año en unas 25 mil personas. Actualmente los países más afectados por las minas antipersonales con Afganistán, India, Angola, Camboya, Etiopía, Iraq y en Suramérica, Colombia.

Jesús, no permitas que estemos entre los que ponen trampas al desarrollo de otros hermanos nuestros.

DUODÉCIMA ESTACIÓN:- JESÚS MUERE EN LA CRUZ.

“<Lanzando un fuerte grito, expiró”. (Lc. 23,46)

Las guerras sólo dejan destrucción, muerte, desolación y miseria. El negocio de las armas produce riquezas para unos pocos, mientras que millones son las victimas que mueren gritando impotentes ante el flagelo de la violencia. Son guerras provocadas por la pobreza, las violaciones a los derechos humanos, los conflictos étnicos o religiosos, y la proliferación de armas. A pesar de esta cultura de la muerte reinante en el mundo, son muchos los que trabajan por la paz: la Iglesia, las organizaciones no gubernamentales, la diplomacia internacional, hombres y mujeres de buena voluntad que creen en el carácter sagrado de la vida. Signos esperanzadores de que la paz es posible, que la muerte no tiene la última palabra, que se están dando las condiciones para que la vida surja triunfante sobre la muerte.

Señor, Tú que fuiste víctima de la violencia mas absurda, haznos instrumento de tu paz.

DÉCIMATERCERA ESTACIÓN.- EL CADÁVER DE JESÚS ES DEPOSITADO EN LOS BRAZOS DE SU MADRE.

En silencio y en paz, como un niño entre los brazos de su madre” (Sal. 131-2).- Las situaciones de dolor provocadas por la pobreza, las guerras, las políticas económicas y nuestras propias injusticias, que producen consecuencias nefastas entre los más pobres, han hecho que millones de personas vivan un eterno Viacrucis: Pueblos, países enteros, personas postradas bajo el peso de las condiciones provocadas por el pecado del mundo, por la ausencia de Dios en los corazones. Oprimidos pero no derrotados, porque está viva la esperanza de que ya se acerca el momento de la resurrección.

Padre de los pobres, que tu Espíritu renueve en todos nosotros una esperanza contra toda esperanza.

DÉCIMACUARTA ESTACIÓN:- JESÚS ES SEPULTADO.

José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho escavar en la roca”. (Mat. 27, 59-60)

La pasión del mundo es la pasión de Dios. Su puesta en el sepulcro es el gesto solidario de Dios que acompaña al ser humano hasta lo más profundo de su miseria. Pero no se queda ahí, sale de la tumba convirtiendo así la pasión en resurrección; es la nueva vida que surge triunfante del sepulcro del dolor, del olvido y la desesperanza.

Señor Jesús, gracias por tu entrega generosa. Que contigo seamos sembradores de paz, de esperanza y colaboradores de tu Reino de justicia, verdad y amor, amén.