TESOROS SUMERGIDOS EN EL CARIBE COLOMBIANO

Carmen Rosa Pinilla Díaz
Pensionada, Historiadora - Bucaramanga, Colombia
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Hola amigos de Correvedile, les presento este informe para ver si alguno se arriesga a buscar estos valiosos tesoros; recordemos que estas riquezas corresponden a la época de la conquista y la colonia, de modo que, multipliquen por los valores de hoy, en oro puro, de muchos kilates.
El mar caribe está colmado de historias de galeones hundidos y lingotes de oro en el fondo del mar, a la espera de ser hallados. En lugares que por ahora sólo hacen parte de la presunción, reposan los restos de las lujosas embarcaciones que mediados del Siglo XVI se convirtieron en un sistema de navegación único en su momento: las flotas, compuestas por varios barcos de diverso tipo y tamaño, que hacían la travesía entre América y España repletas de tesoros.
Datos históricos corroboran que todos los años, entre 1530 y 1792, partía desde Europa la Flota de la Nueva España con destino a Veracruz, y la Flota de Tierra Firme que viajaba a Centro y Suramérica. Una vez allí desembarcaban bienes españoles, recogían plata en los puertos de El Callao, Perú y Veracruz, México. Hacían lo mismo con esmeraldas en Cartagena y perlas en Portobello, Panamá. “Aunque el número de galeones propiamente dicho no se ha reportado, los historiadores sí calculan que en aguas colombianas podría haber un total de 1.000 hundimientos de varios tipos. Un número pequeño de sitios está claramente identificados por las autoridades y por los arqueólogos subacuáticos”, explicó Víctor González, coordinador de Arqueología y Patrimonio de Antropología e Historia (INCAH)
Semejante “botín” es tan codiciado por los cazadores de tesoros, que más de uno se ha aventurado a explorarlo por sus propios medios. Se cree que algunos de ellos “tienen identificado el lugar de hundimiento de otros tantos, pero esa información obviamente no es oficial ni pública, ya que los cazadores de tesoros están interesados en saquear los sitios para su beneficio económico, y no están dispuestos a colaborar con las entidades para proteger los sitios”, asevera el experto.
Algunos investigadores han calculado que una cuarta parte de todo el oro y la plata extraídos de la tierra han ido a parar al fondo de los mares, y han especulado que su avalúo supera los US$170.000 millones. Sin embargo, en el caso colombiano “los bienes arqueológicos son propiedad de la Nación. No pueden entonces ser “avaluados” en términos monetarios, ya que su valor no es comercial, sino cultural. Esos bienes que se encuentran en sitios arqueológicos, incluyendo los restos de madera, fibras, huesos, metal, cerámica y el contexto arqueológico en su conjunto, son Patrimonio Arqueológico y Natural de la nación y su comercialización es ilegal”, añade González.
Varios centenares de barcos cargados de oro y plata, naufragaron durante los cinco últimos siglos a consecuencia de ciclones, tormentas o combates y su recuperación del fondo oceánico cuesta muchos millones de pesos. Hoy en Colombia, sólo se tiene certeza de la posible ubicación de cuatro naufragios: el del Galeón Capitana San José y el de la llamada Flota Las Córdobas, compuesta por los buques San Roque, Santo Domingo, San Ambrosio y Nuestra Señora de Begoña. Estos últimos naufragaron frente a San Andrés. Los otros son el Santa Teresa, que también se hundió frente a Cartagena, y el galeón de Nuestra Señora de los Juncales.
Entre México y Colombia:- El 14 de octubre de 1631 salió de Veracruz Ntra. Señora del Juncal, la nave que junto al Galeón Santa Teresa, era la insignia de la flota Nueva España. Mientras se ultimaban detalles para el tornaviaje hacia Cádiz, se concluía la enorme carga en las 19 naves: maderas preciosas, sedas, cerámica oriental y especias, así como grana fina y silvestre, cochinilla, chocolate, algodón y minerales. Por supuesto, había un importante cargamento de oro, plata y esmeraldas. La flota zarpó hacia La Habana, su única escala. Navegaba sin contratiempos cuando, a los dos días, comenzaron fuertes vientos que en 24 horas se convirtieron en tormenta. Los 19 buques comenzaron a hacer agua y a dispersarse.
En un intento desesperado, el almirante Andrés de Aristizábal buscó cambiar el rumbo del Ntra. Señora del Juncal hacia las costas de Tabasco, pero la nave se inundó más aprisa. Los marineros tiraban por la borda parte de la carga para aligerar la embarcación. El 21 de octubre sus tripulantes avistaron por última vez al Santa Teresa. Al parecer el primer galeón aguantó una semana más la fuerte marejada, hasta que en la oscuridad del 31 de octubre se fue a pique en cercanías de las costas colombianas. No obstante, México, en 1993, encabezó una temporada de campo a bordo de un buque de la Academia de Ciencias de Rusia, siguiendo la ruta de esa flota. Los restos la nave tampoco fueron encontrados.
El emblemático Galeón San José:- Hace 22 años una empresa de las Islas Caimán, la Glocca Morra, denunció el hallazgo del Galeón San José, uno de los de mayor desplazamiento en toda la Armada española, en las aguas del Caribe colombiano. Construido en 1697 por don Pedro de Oróstegui por encargo de la corona española, pronto el país se esperanzó en que su riqueza pudiera resolver los problemas nacionales. “Se trata de un hundimiento registrado históricamente, pero no se ha localizado el sitio exacto. Se cree que el barco está en manos de Colombia, en un lugar muy profundo, fuera del alcance de los buzos deportivos y de la mayoría de los sistemas comerciales de buceo.
Una empresa privada extranjera (Sea Search Armada) dice saber dónde está y “demanda” la supuesta “propiedad” sobre restos arqueológicos “encontrados” por ellos, desconociendo la ley”, asegura Víctor González, del ICANH. A comienzos de este año, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo desestimó la reclamación en la que la empresa reclama el pago del 50% de las riquezas del navío como compensación por haberlo encontrado. El fallo dictaminó que ese galeón es patrimonio de la nación.
El San José partió el 10 de marzo de 1706 desde Cádiz, rumbo a América, junto a otros cuatro navíos de guerra y diez mercantes, al comando de don José Fernández de Santillán. Llegaron a Cartagena el 27 de abril, luego de 48 días a la mar. “Las maderas para el casco vinieron de los Pirineos españoles. Los palos para el velamen de Escandinavia y Dinamarca; el alquitrán, de Moscovia; las jarcias de Riga y Kunisberg, Alemania; el velamen de Holanda y la artillería era española”, describe el exministro Jorge Bendeck, sobre la mítica embarcación en la introducción de su libro, titulado “el galeón perdido”. El regreso se planeó dos años después, el 28 de mayo de 1708, junto a once mercantes de diverso porte y ligeramente artillados, con una tripulación de 600 personas cada uno. El viernes 8 de junio el tiempo era lluvioso y el viento suave, pero en la noche la tormenta arreció y produjo daños en algunos compartimentos.
Según los archivos consultados, el San José explotó y se hundió alrededor de las 7:30 de la noche. Los recuentos históricos dicen que del naufragio del San José sólo se salvaron siete marinos, quienes fueron los encargados de revelar el monto de los tesoros que llevaba el galeón. “Sobre los contenidos del sitio arqueológico del hundimiento, todo lo que se ha dicho es mera especulación, con base en unos registros históricos muy antiguos y dudosos que no pueden ser cotejados contra registros oficiales ni pueden asegurar que en el momento del naufragio la lista de bienes estuviera de hecho a bordo del San José”, sostiene el arqueólogo del INCAH. No obstante, desde aquel fatídico día, las leyendas, los misterios y las trabas legales que al rodeado al galeón han sido interminables. Y lo cierto es que han pasado tres centurias y aún no se sabe si el barco sigue en las profundidades del mar, envuelto en corales y algas marinas.
LOS TESOROS MÁS FAMOSOS.-
Florencia:- El galeón portugués desplazaba 961 toneladas y llevaba a bordo 400 soldados, 52 cañones, además de 100 tripulantes. Fue atacado por piratas y hundido a 20 metros de profundidad, a la altura de la pequeña isla de Mull, al oeste de Escocia. En el siglo XVI se trató de rescatarlo, pero las técnicas de buceo y aquella profundidad resultaron insuperables. Posteriores intentos permitieron recuperar un anillo y 50 monedas de oro, dos cañones de bronce, numerosos sables y mosquetones.
Nuestra Señora de la Concepción:- Hundido en 1641, 50 millas al norte de Santo Domingo, contaba con uno de los más importantes tesoros que se conocen en los anales del mar. William Phips, en su buque de la Marina Real Británica, en 1867, localizó el barco sobre el banco coralino de Ambrosia. De él se recuperaron 26 tonadas de oro y plata, que fueron llevados a Londres.
Grosvenor:- Barco hundido en 1783, en cercanías del Cabo de Buena Esperanza, en África del Sur, quedó sólo a nueve metros de profundidad, de los cuales seis eran de agua y los tres restantes, de arena. Esto ocasionó que su recuperación fuera muy difícil, pero prometedora, ya que este barco llevaba objetos avaluados en 3.000.000 de libras esterlinas.
Egipt:- Paquebote británico que fue hundido por el rompehielos Seine, que chocó con él en plena niebla y quedó a 120 metros de profundidad. Utilizando escafandras acorazadas capaces de resistir tremendas presiones, fue posible recuperar más de un millón de libras esterlinas.
Titanic:- Construido en Belfast en 1908 y con 45.000 toneladas de desplazamiento, era el trasatlántico más lujoso y grande de su tiempo. Chocó contra un iceberg en su viaje inaugural y se hundió en sólo dos horas y 15 minutos, el 14 de abril de 1912. Después de 73 años de búsqueda, el 2 de septiembre de 1985 fueron encontrados sus restos a cuatro kilómetros de profundidad, a unos 600 kilómetros al sur de Terranova. Se dice que las cajas fuertes del barco contienen millones de dólares en oro, diamantes y otras joyas, además de una joya única, el libro de Omar Khayyam, recubierto de piedras preciosas y que hoy sería invaluable
Niágara.:- En 1940 transportaba un cargamento desde África del Sur con destino a América; fue torpedeado y hundido cerca de las costas de Nueva Zelanda y quedó a 133 metros de profundidad. A pesar de ello, una parte del oro fue recuperada; se sacaron 555 lingotes –de los 590 que transportaba el buque-, con un valor de más de tres millones de libras esterlinas.
Nuestra Señora de Atocha:- En julio de 1985 fue hallado en Key West, Florida, llena de oro, plata y piedras preciosas extraídos de las minas de México, Perú y Colombia. Este galeón naufragó, junto con otros ocho, entre el 4 y el 5 de septiembre de 1622 ante la furia de una tormenta huracanada. El valor de su tesoro se calcula en unos 400 millones de dólares, pero sólo se encontraron 63 cofres con 250.000 doblones de oro, acuñados en México en el siglo XVIII. Los de menor valor son de 300 dólares, y los de mayor de 1.200. De ahí se extrajeron 70.000 dólares en barras de plata.
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