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ALBERTO SANTOFIMIO BOTERO Y LA LITERATURA COLOMBIANA

Alberto Santofimio Botero [Flandes, 1942] fue Ministro de Justicia del Gobierno que inauguró el auge del narcotráfico: el cuatrenio de Alfonso Lopez Michelsen [1974-1978] cuando Colombia se consolidó como el primer exportador mundial de marimba y cocaína y su historia contemporánea se dividió en dos: antes y después de la coca (AC y DC), como han demostrado varios historiadores.

Alberto Santofimio, Criminal y CorruptoDos veces candidato a la presidencia y senador por muchos años, cuando tenía 35, siendo presidente de la Cámara de Representantes fue a dar a la cárcel por haber firmado unos seiscientos contratos cuyos beneficiarios eran menores de edad, muertos o vagos.

En 1982 recibió en su movimiento político a Pablo Escobar que había sido expulsado del liberalismo. Luego recibiría toda clase de beneficios políticos y económicos de los carteles de Cali y Medellín para en 1995 volver a la cárcel por haber servido a los hermanos Rodríguez Orejuela, que habían financiado la muerte de Escobar. Estuvo tres años y medio en prisión. Estando preso, se pensionó en 1996 con 18. 3 millones de pesos al mes, pero en 2005 el Consejo de Estado la redujo a 14 millones, de los que actualmente disfruta.

El asesinato de Galán, ideado por Santofimio según Popeye el asesino mano derecha de Pablo Escobar, fue planeado en un lugar llamado Isla de la Fantasía en Puerto Boyacá, con matones entrenados por Yair Klein y con la complicidad del jefe del DAS, el General Miguel Maza Marquez, otro empleado de los Rodríguez Orejuela que espera ser condenado como Santofimio por el mismo crimen.

Santofimio, como demuestran estos dos elogios que publicamos, era el candidato de la Colombia criminal del Frente Nacional y los ideólogos del Nadaísmo: una nación de mafiosos y corruptos, sin dios ni ley. La Colombia de Turbay, Lopez, Betancur, Gaviria, Barco y Samper.

Alberto Santofimio Botero

Alberto Santofimio Botero es un hombre de nuestro tiempo. Una de sus dimensiones y tal vez la mayor de ellas en su expresión integral, es la del político. Y se diría que es un caso insular dentro de la generación de los políticos colombianos que transitan por el meridiano de los tempranos 40 años. En efecto, Santofimio es un creador integral, en las múltiples dimensiones de la condición humana.

Santofimio y Pablo Escobar, SociosDe entrada, resume esa fuerza perdida ya en la política colombiana, de Poder y Arte, Poder y Literatura, Poder y Periodismo. Desea y busca el Poder, en la práctica de la que es la más noble de las ambiciones humanas cuando se transita por la democracia y no por el despotismo personalista. Menudo, brioso, de agilidad napoleónica, en sus ojos brilla el fuego del poder. Y no lo busca para que le toquen el tambor, es decir, por los oropeles de las marchas militares, sino por el febril deseo de llevar a la práctica todo un ejercicio ideológico, que abarca desde los planteamientos sociales y políticos hasta toda una propuesta de expresión cultural y artística.

Sin duda alguna el hombre más perseguido en la historia política colombiana desde el general Antonio Nariño, Alberto Santofimio Botero está potenciado por la fuerza de aquellos personajes políticos de Shakespeare, es decir, hombres que, como dijera Ernest Hemingway, "pueden ser destruidos pero jamás derrotados". Sometido a pruebas supremas, Santofimio no ha sido jamás destruido ni derrotado. Por el contrario, como el Rey Lear, su paso por el fuego ha avivado su pasión vital, política, y por eso su parábola humana se ha profundizado aún más en raíces del batallar ideológico y en formas de expresión creadora.

Germán Santamaría, Escritos periodísticos de Alberto Santofimio Botero, fragmentos del prólogo, Ediciones Esquina 2000, Bogotá, 1988, págs. 13-30.

Germán Santamaría [Líbano, 1950], actual embajador de Colombia en Lisboa, presidente del Círculo de Periodistas de Bogotá, cronista del diario El Tiempo, director de Diners del Banco Davivienda, revista desde donde atacó virulentamente la aparición de la obra maestra de Fernando Vallejo, La virgen de los sicarios, pidiendo "sabotear y ojalá prohibir" la exhibición de la película, que calificó de "siniestra y truculenta" contra Medellín y "contra todo lo colombiano", ha sido por muchos años asesor de Juan Manuel Santos y ha ocupado otros cargos diplomáticos en New York, donde vivió por casi cuatro años. Una de sus novelas, No morirás, ganó el Premio Iberoamericano de Novela y fue llevada a la televisión por Jorge Alí Triana.

Banda Tricolor para ASB

Intimo de los grandes de antaño,

cátedra de la próxima historia:

hálito de sutil catarata

plácida en magistral ceremonia.

 

Únicos son la estampa y el porte

émulo de un caudillo de Roma.

Vástago de la América nueva,

lámpara de la nueva Colombia.

 

Nítido timonel de mi tierra,

brújula titular de la hora,

índice en la esperanza presente,

cúspide donde nace la aurora.

 

Lírico en la canción y el poema,

épico en la oración retadora,

ático americano, semejas

cítara en ambulante rapsodia.

 

Silfide tienes siempre a tu lado,

náyade en el combate amorosa,

dríade que acompaña al guerrero

mítico en travesía victoriosa.

 

Séquito sinigual, compañeros

ínclitos colombianos te apoyan.

Héroes silenciosos responden

fúlgidos en la gran fiesta roja.

 

Gálgulos aletean entretanto

fútiles en sus jaulas tediosas,

pájaros prepotentes que trazan

hórridas serpentinas plumosas.

 

Frémitos de la envidia corean

lóbregos la doliente derrota.

Lágrimas torrenciales derraman

víboras sin figura ni forma.

 

Férvida tu elocuencia morena

ávidas multitudes exhorta:

dúlcida si te cubren laureles,

acida si el infame te toca.

 

Ángulo del futuro perfila

lúcido tu dicción salvadora.

Bálsamo que recorre la patria,

júbilo que te canta y corona.

 

Cántico en tu loor no me basta,

tímido es el lenguaje en la oda.

Pálidas se arrinconan las breves

silabas en su entraña fogosa.

 

Púgiles perilustres enfrenten

próximos tu parábola roja:

¡Cóndores y aguiluchos escriban

prólogo de tu inmensa victoria!

Santofimio y Virginia Vallejo, prepagoJosé Luís Díaz Granados, El Laberinto, Edición definitiva, Bogotá 1984.

José Luis Diaz Granados [Bogotá, 1945] es el padre de una lumbrera llamada Federico Diaz Granados, director del Centro Cultural del Gimnasio Moderno y La Tertulia de Gloria Luz Gutierrez, dos tentáculos del contubernio social y político que controla y distribuye la financiación pública de las actividades culturales de la capital de la república. JLDG, que se ha sometido a varias operaciones de la mano derecha, conoció a Alberto Santofimio en los años ochentas, cuando le entrevistó en un programa que recordaba el lugar donde se había pactado la ayuda de los hermanos Rodríguez Orejuela a Ernesto Samper en Madrid, El café del espejo, y él comentaba libros para El Tiempo y Ventana al libro que dirigía Eligio Garcia Marquez en la TV. Adicto al mamertismo internacional ha viajado extensamente por la Rusia de Leónidas Brezhnev, la Alemania de Walter Ulbricht y la Cuba de los hermanos Castro, donde ejerció diversos y nunca explicados oficios.

Según el recuento de su vida que aparece en joseluisdiazgranados.blogspot.com desde finales de los años setentas ha sido amigo de Elmo Valencia, José Mario Arbeláez y otros nadaístas, mantuvo por cuatro lustros una sección de frases sobre libros en El Tiempo y se ha entrevistado cuatro veces con Gabriel Garcia Marquez, una de ellas en casa de Santiago Mutis, para el 8 de Agosto de 1994 dar la bienvenida al tirano Castro Ruz a Colombia. Luego se “exiliaría” en Cuba por 6 años, donde colaboró estrechamente con Roberto Fernandez Retamar, uno de los firmantes de las penas de muerte y los años de cárcel que debe permanecer un disidente en ese país.