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PÉSIMO INDICATIVO DE LA INSEGURIDAD EN BARRANQUILLA

El vil asesinato de la jueza De las Salas, evidencia el nivel de alerta roja en que estamos viviendo los Barranquilleros

La vida de MARGARITA DE LAS SALAS BACCA una intachable profesional, representante de la justicia del circuito laboral de Barranquilla, fue cegada por las sucias manos de un delincuente común, en su afán de apropiarse de unos escasos pesos, una cuota muy alta ha aportado el poder judicial a la ola de inseguridad desatada.

Este tema de la inseguridad está tan trillado en nuestra ciudad, que ya no sabe uno ni por donde abordarlo; lo dicen las encuestas de percepción, los gremios reclamamos, la comunidad se queja, pero se queda solo en escritos, informes, presentaciones y frías cifras, mientras los delincuentes siguen haciendo de las suyas en la ciudad.

El triste episodio de la jueza, no es más ni menos importante de los que se vienen dando semana tras semana, pero debe convertirse en el detonante para que los ciudadanos Barranquilleros exijamos solución definitiva a este flagelo. Algo están haciendo mal las autoridades porque los resultados no se ven.

Con todo el respeto que me merecen, debo decir que se les ha visto muy acuciosos en los retenes de tránsito, exigiendo documentación, y levantando comparendos, en este aspecto han cumplido ampliamente con las expectativas. Quizá haga falta este mismo empeño en la lucha contra el crimen y en vez de andar buscándole la “caída” a los conductores se dediquen a retener delincuentes y desmantelar estas bandas que se están adueñando de nuestra ciudad.

Conozco bien las cualidades del General Oscar Pérez, se que es un hombre muy trabajador y un militar a toda prueba, pero también creo que le ha llegado el momento de revisar sus estrategias y reestructurar si le es posible, porque la inseguridad está llegando a un grado insospechado. No nos sentimos tranquilos, estamos volviendo a tener miedo y eso no es nada bueno para el desarrollo de la ciudad.

Señor alcalde, si los inversionistas que tanto busca para la ciudad, se dan cuenta de los niveles de inseguridad van a desistir de radicarse aquí. Así que hay que apretar el cinturón, decretar un estado de emergencia y establecer estrategias más concretas, más operativas. Menos informes burocráticos y más acción contra la delincuencia, es hora de poner a trabajar la gente encargada de las políticas de seguridad distrital y reemplazar la búsqueda de resultados económicos por los resultados sociales. En este momento debemos recordar que la utilidad de la administración pública va más allá de las arcas llenas y las grandes obras, se trata de la calidad de vida de sus habitantes y en esto la seguridad es componente fundamental.

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