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AÑO NUEVO VIDA NUEVA

En San Marcel he agotado otra navidad, otro año nuevo.

He recordado entonces la helada estancia

del viejo hospital de Olías del Rey,

sus Hermanas de la Salud de Cristo

con enormes tocados de vuelo de cigüeña

y los altos mastines cancerberos de la noche.

Al salir vi la plaza inundada de cabras

con pastores que hacían fuegos para paliar el frío.

!Que días y que noches aquellas!

El pueblo era un campo caprino

y el fuego y los cantares alegraban las horas

de aquellas semanas de convaleciente

junto a los Miranda y José, el panadero,

hermanos de esos años de infortunio.

Dos camiones de mercado

arrojaron un día tres docenas de putas

en medio de aquel lago de cabras

saciando el hambre de los machos pastores.

La vida daba tumbos

y Madrid enfebrecía

como caldo de centollos

a punto de hervor.

Algo que no supimos, estaba por llegar.

Una fiesta, un deceso, fue el fin de una era.

Al amanecer brindamos al futuro.

España era tan pobre que éramos felices.