LUIS ALBERTO ROJAS - Méjico (México)
El pasado sábado 9 de marzo, The New York Times divulgaba cómo los arqueólogos que trabajan en excavaciones de Israel desde hace ya 25 años, no han encontrado ninguna evidencia física que sostuviese la hipótesis de que el Antiguo Testamento no existió ni relata hechos históricos.
Abraham, el patriarca judío, probablemente nunca existió. La historia entera del Éxodo, según la cuenta la Biblia, probablemente nunca sucedió y David, lejos de ser el rey audaz que construyó Jerusalén creando una gran y poderosa capital, seria probablemente un cacique local cuya reputación fue magnificada más adelante.
Estas nuevas teorías han ganado una amplia aceptación entre rabinos no ortodoxos, que han procurado no dar a conocer esta información a sus congregaciones hasta este momento.
La Unidad Sinagogal del Judaísmo Conservador, que representa a los 1,5 millones de judíos conservadores en los EE.UU, acaba de publicar una nueva Torah, la primera en más de 60 años. Denominada "Etz Hayim" ("Árbol de la Vida", en hebreo) y compilada por David Lieber de la Universidad Judaica de Los Ángeles, habla de los últimos resultados arqueológicos, de filología, de antropología y de los estudios de culturas antiguas, en un esfuerzo de introducir un punto de vista de la Biblia, más que como documento, como un legado cultural.
"Etz Hayim" contiene el texto hebreo estándar, una traducción inglesa paralela (corregida por Chaim Potok, más conocido como el autor del "El Elegido") y una explicación página por página del texto, junto con comentarios y 41 ensayos de rabinos y de eruditos prominentes en asuntos históricos.
Estos ensayos sorprenderán a muchos lectores. Por ejemplo, un ensayo de Roberto Wexler, presidente de la Universidad del Judaísmo en Los Ángeles, cuenta que es bastante inverosímil que la historia del Génesis se originase en Palestina, y que es más probable que se diese en Mesopotamia.
En el ensayo "Arqueología Bíblica", de I. Levine, profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, encuentra pocas evidencias para corroborar la conquista y el establecimiento de Canaan, el nombre antiguo del área incluyendo Israel.Excavaciones que demuestran que Jericó estaba deshabitada se contradicen claramente con la violenta y completa conquista retratada en el Antiguo Testamento. También, hay una ausencia casi total de la evidencia arqueológica que sostiene las descripciones magníficas de la Biblia de la Jerusalén de David y de Solomon.
En 1981, la Unión de Congregaciones Hebreas Americanas, el brazo oficial del Judaísmo Reformista, publicó un comentario de Torah corregido por Rabbi Gunther Plaut, que hablaba de la evidencia arqueológica de que las historias del Génesis eran una mezcla de mito, leyenda, memoria distante y búsqueda de los orígenes del pueblo judío.
El peso de estos argumentos ha llegado a ser tan grande que la mayoría de eruditos afirma que el Antiguo Testamento es una leyenda. Sin embargo, los judíos ortodoxos continúan mirando el Torah como la palabra literal de Dios.

