Amigas

 

SUSCRÍBETE al GRAN BOLETÍN DE AMIGOS

Cristóbal Colón

CARMEN ROSA PINILLA DÍAZ, Historiadora - Zapatoca, Colombia

CARMEN ROSA PINILLA DÍAZ - Historiadora - Zapatoca, Colombia

Autor: Luis Francisco Moya, tomado de la Revista "Rumbos", de Efraín Orejarena Rueda

 

Sí, le veo, está pálido y sombrío:
es el viejo, es el loco, es el profeta;
tiene la faz doliente y pensativa,
la cabeza maltratada y trémula.
Sus cabellos son blancos, como brumas,
rodaron por allí muchas tristezas.
En la pupila luminosa y honda
brilla fugaz, la fiebre de la idea.

Está quieto ante el mar;
sobre sus hombros,
frío beso al pasar, pone la niebla.
Como un foete, el relámpago fustiga
la espalda informe, de la noche negra.
Mudo sobre el silencio de las aguas,
tiene la frente entre las manos..., piensa;
estremecido está bajo la sombra,
tiene las manos en la frente..., sueña.

Allá, muy lejos, en la patria ausente
en las playas del mar, las europeas,
el pueblo que le dio buque y pilotos
impasible le espera,
para hacerle inmortal, si encuentra un mundo
tras la profunda inmensidad desierta,
o burlarse, con mueca desdeñosa
del último jirón de sus quimeras.

Hace tres meses que salió del puerto,
y mar..., y mar..., y sólo mar encuentra;
ha visto las pupilas extraviadas
en noche melancólica y serena
del rudo compañero que solloza
y junto al mástil recostado, tiembla.
Los domadores de las turbias olas
inclinan a su lado la cabeza:
se van a revelar, porque sus alma tienen miedo,
y, de dolor y nostalgia, están enfermas.

Pero él,,,, ¡le veo!..., sueña entre las brumas
y sigue delirando con la tierra;
y a solas, y agobiado de ambiciones,
y con las manos en la frente puestas,
así, sobre la proa de su nave,
es el viejo..., es el loco.., es el profeta,
que no quiere volver,
porque le aguarda el pueblo que le dio tres carabelas
para colgar en la picota infame,
el ultimo jirón de su bandera.

¡Pavorosa ansiedad de los que sufren!
¡pavorosa ansiedad de los que esperan!
¡horrendo antagonismo de la mente,
en que está solitaria la conciencia!;
mago sombrío de cabellos blancos,
viejo azotado por letal tristeza.
Tus ojos, noble noche de tu alma,
bajo la noche de los cielos quieta
debieron tener en la amargura
de aquella hora de ansiedad suprema,
todo el brillo del rayo fugitivo,
toda la inmensidad de las tinieblas.

Amanece..., las brisas matutinas
se ponen a gemir entre las velas
y plumones helados van llegando,
de neblinas flotantes y extranjeras,
a saludar la pálida neblina,
que en los cabellos de Colón blanquea.

De improviso, rugió despedazada
la oscuridad terrible y gigantesca:
Algo así, como el bramido prepotente
de la sombra monstruosa, honda y negra
sacudió los abismos de las aguas
genitores de bárbaras tormentas:
¡La señal convenida!.., la palabra conque grita el cañón:
¡TIERRA!..., ¡TIERRA!.

 

Entonces,..., en el alma del marino
yo no sé lo que fue:
Sopló sobre ella un huracán de gloria que avasalla,
un huracán de gloria que doblega.
Hubo, talvez, sobre su faz marchita
el gesto doloroso del que crea...
Y dobló la cabeza entre las manos,
llorosa, blanca, desgreñada y trémula.

Queremos Ayudarte a Encontrar lo que Quieres

Si llegaste al presente tema mediante la búsqueda en Motores (Google, Yahoo, Live, Altavista, etc.) y no te satisfizo lo que acabas de ver, para tu comodidad te brindamos a continuación el Buscador de Google. Échale un vistazo a las Webs Amigas que en ocasiones también pueden tratar el tema que estás buscando.

Gracias por tu visita a CORREVEDILE. Esperamos que haya sido de tu agrado y esperamos tu pronto regreso.

 

Éxitos y hasta pronto...