EVARISTO CAMARGO-RODAS - Periodista Cultural y Crítico de Arte - firenzischatzland@yahoo.es
Botero es el nuevo neoclasicismo. Su genialidad es tal que las formas creadas por el, y que se refieren, aluden a todo lo existente en el universo visible, en cuanto a flora, fauna, seres humanos, paisajes…, no se apartan o desligan de sus pares clásicas, más-por la gracia inventiva original (que vislumbrara don German Arcinegas) tienen en sí nuevas e inéditas formas, apariencias, estructuras corporales, óseas, masas de muslos en los que palpita al máximo el esplendor vital; criaturas rebosantes de plenitud física que revelan, señalan, inducen, la procedencia de un mundo desconocido pero posible-ellas son su demostración-creado por un ser superior y jubiloso, Botero.
Sus figuras, criaturas, su mundo, han ido mas allá, mucho mas allá,-por lo que su concepto y formalidad estéticos aportan-de un nuevo neoclasicismo, son lo posterior, lo ulterior al nuevo neoclasicismo, pero no solo eso (que designaría solo el aspecto temporal o cronológico) son, y esto es la esencia de su logro genial, el fundamento, el sustrato, el desarrollo y el ideario pleno de otro nuevo neoclasicismo, el nuevo neoclasicismo de vanguardia. A tal inmenso aporte ya se le conoce en la historia del arte como BOTERISMO.
Por primera vez en los anales de la historiografía del arte, en la que siempre los ismos y las tendencias han sido resultado de la conjunción de varios autores (dadaísmo, cubismo, expresionismo, impresionismo, futurismo…) una mirada, un concepto, un ideario, una formalidad: la concepción y construcción absolutas de un nuevo mundo plástico, obedece y proviene de un solo autor: BOTERO. Al bautizarse y llamársele boterismo se continúa con la invariable y justa tradición historiografica de denominar con su nombre u apellido a los creadores de nuevos horizontes en el arte tal como es Botero.
Su incontenible y abrumadora acogida (sin que falten escasas disonancias) todos los ámbitos artísticos, estéticos, culturales y sociales se patentiza en que Botero y su arte son desde hace algunos lustros los mas imitados, copiados, plagiados y falsificados en el mundo.
Hasta las mas acreditados cosas de subastas, famosas por su celo y rigor en los severos controles a las obras ofertadas, no han podido-en el caso de BOTERO evitar que se les vulneren sus dispositivos antifraude encajando a su presar plezas falsamente atribuidas al maestro. No es que, expresantemente, él se propusiera forjar un nuevo ismo o una novedosa faceta enraizada en el clasicismo.
Más bien es el fruto último y acabado y perfeccionado al máximo de una intensa, prolija, dedicada, agotadora, auto formación, investigación, estudio, análisis y severa auto critica que el maestro ha cultivado toda su vida.
Su carrera esta definida por una sed inagotable por formarse en las fuentes primigenias que engendraron al gran arte, descubriendo y asimilando los secretos depositados en el acervo de los grandes maestros italianos, sobre todo, pero sin desaprovechar inestimables lecciones como los de ALBERTO DURERO que lo condujeron a su celebre serie reconocida como “Los Dúrero-Botero.
Devoto de Diego Rodríguez de silva y Velázquez, Botero es el artista que en la historia mas y mejor ha sabido comprender los intríngulis de su arte a tal punto que permanentemente acude ante las Meninas del Prado como quien cumple una cita impostergable, o como quien llega respondiendo al insoslayable llamado de un gran maestro y obra que ven en él a un igual digno de tan especial audiencia, única: Velazquez-Botero, Botero-Velázquez.Meninas-Botero, Botero-Meninas.
Debe recalcarse, sin embargo, que el sustrato, el sedimento primigenio sobre el que Botero erige su mundo es la infinita cantera artística legada por los genios italianos a tal grado que él terrminó encarnándose, convirtiéndose, hoy día en el, genio vivo por excelencia y antonomasia del arte creado en Italia. Todo su arte es coherente e integro en sus presupuestos, fundamentos y propósitos.
Su iluminada trayectoria es una conjugación de eslabón-conquista íntimamente interconectados que, si no fuera porque sabemos, nos consta, que le fueron sucediendo una tras otra historicamente por elección del mismo Botero, estariamos tentados a decir que él ha sido solo un instrumento elegido por los dioses del gran arte. interconectadas que, si no fuera porque sabemos, nos, nos consta, que se fueron recediendo una tras otra históricamente por elección por BOTERO, estaríamos tentados a decir que el ha sido relo un instrumento elegido por los dioses del gran arte.
Comprobemoslo al recordar, por ejemplo, cómo Velázquez encajó en buena parte a Rubens y Caravaggio y, a través de ellos nos remontamos, entonces, hasta Tiziano el Veronés, los Carracci llegando nuevamente por conducto de ellos hasta BOTERO con lo cual completa, se cierra la bella cercularidad de su periplo genial.
Sus descubrimientos formales y estilísticos lo condujeron a crear toda una obra de corte, nuevo neoclasicismo de vanguardia; consistente en que su contemplación nos sugiere, induce, enseña, muestra, unas formas, unas líneas, unos espacios y volúmenes abiertamente, elocuentemente e indiscutiblemente instalados en la contemporaneidad. Son categoricamente actuales en su lenguaje, concepto, presentación y soluciones. Y sin embargo, ellos es el summun de la gran conquista boteriana, también nos transportan, nos enlazan, nos conectan establecen un hilo conductor con las obras del pasado clásico y neoclásico.
Su fisonomía, su sello, su estirpe, su identidad propia es la que llamo, por eso de nuevo de neoclasicismo de vanguardia. Siendo netamente contemporáneas, las pinturas y esculturas del maestro Botero tienen una presencia, una atmósfera de las obras del pasado lejano, son como su pronlogación adaptadas, transformadas, “creaciones recreadas” a los nuevos tiempos y circunstancias.
Alcanzan cimas superiores sin dejar de serle fiel, de ser dign ísimo heredero de su inconmensurable legado. Si la obra boteriana expresa vigorosamente un nivel propio y otro de las valiosas lecciones del arte del pasado, sobre todo del italiano, ofreciendonos la sensación de continuidad con las mismas en nuestra época, convirtiéndose en un nuevo neoclasicismo de vanguardia, es precisamente, recordémoslo, porque el neoclasicismo comparte mucho de lo italiano , siendo, hay que puntualizarlo, que él superó, el llevó su creación mas allá de ciertas limitaciones inherentes al neoclasicismo como la separación entre lo griego y lo romano, la actitud del estilo, lenguaje y concepto, su genialidad reside en aunar unificar, compendiar, a todos esos elementos en su obra acercar, verificar, comprender a todos esos elementos en su obra.Sintetiza esplendorosamente todos los componentes dispares del neoclasicismo logrando absorber, recoger y darles su propia forma estilística, estética, idearía, conceptual alcanzando, incluso, a abarcar diversas épocas: clásica, renacimiento, romanticismo, academicismo hasta desembocar en lo suyo propio, su propia genial conquista: El nuevo neoclasicismo de vanguardia.
Lo mas natural, así se ve, es cómo las esculturas de Botero encajan a la perfección, se aposentan y se integran armoniosamente con los ámbitos, espacios repletos de historia con monumentos, construcciones, edificios que hacen honor, en Berlín, tanto al pasado como al presente y al futuro.
Excepcionalmente, Berlín es una de esas capitales cuya grandeza reposa en gran medida por reunir ella solo esos tres tiempos simultáneamente y, las esculturas de Botero-transidas también de los 3 atributos temporales-se acoplan a la perfección a los mismos, más que como invitados, como si miembros de la familia fuesen de siempre que ausentes estaban viajando por las estelas de los tiempos y, por fin, llegaban a completar y engrandecer, el panorama histórico, arquitectónico, cultural, espacial, plástico y artístico que les estaba reservado.
Berlín-Botero una amalgama para la posteridad.
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