
EVARISTO CAMARGO-RODAS Periodista Cultural y Crítico de Arte - Barranquilla, Colombia e-mail: firenzischatz@yahoo.es
Martha Graham tuvo aún más de los atributos que suelen distinguir a los genios. Duda. Cuestionamiento. Rebeldía. Crítica proactiva al statu quo. Inventiva. Capacidad de asombro. Curiosidad inacabable. Talento a borbotones. Espíritu emprendedor.
Todo eso estaba presente y actuante en su insigne personalidad. Pero, además, también reunía un inmenso caudal de visión interior. Como los místicos iluminados, entraba en prolongados estados en los que se comunicaba con su espíritu interior.
Dialogaba con él en los silencios de las almas elegidas para sublimes acciones. Tanto era su gozo espiritual en estos trances que muy tempranamente decidió que la humanidad toda no debía privarse de conocer siquiera atisbos de tales vivencias que daban una muestra de la verdadera felicidad.
La danza fue el instrumento elegido. O, la danza la escogió a ella. Hizo su propio lenguaje, sus propias ideas, construyó todo un mundo nuevo que ojos humanos jamás hubieran visto con la danza. Veía a su corazón como una obra maestra que danzaba al compás de ignotas melodías de lejanos cuerpos celestes que solo ella era capaz de escuchar.
Escuchaba a su corazón y lo veía como a un transmisor de esas celestes sonoridades. Fue contundente y categórica al definir su visión privilegiada y única: "Cada danza... es una gráfica del corazón".
Cuando danzaba era un vivo, inspirado instrumento que interpretaba la voz cantante, las cósmicas armonías que le dejaba escuchar su corazón. Los ritmos de sus latidos, el percutir de sus contracciones, el flujo y reflujo del torrente sanguíneo, la diapasón que oxigenaba el cuerpo todo, eran el tañir de Dios que mecíase por las galaxias.
Pudo, egoístamente, guardarse para sí este nirvana. Pero no. Afortunadamente un espíritu elegido como el de ella habría de entregarlo como lo hizo a la humanidad toda en la forma más bella.
La danza moderna que nació por ella y gracias a ella. Cada paso, cada figura, cada gesto, vuelo, giro, salto, levitación, carrera, cada baile sublime suyo fue un eco fiel de la escucha de su corazón iluminado. "Actos de luz" llamó (ver foto) a su obra de 1981. Desde lo más hondo ideó, concibió, germinó e hizo brotar a la danza moderna. Ella y la danza moderna son la más feliz unión de una madre con su criatura.
Hoy, en vísperas de los fastos conmemorativos, en el 2006, de los 80 años del inicio de su carrera, en 1926, cuando bailó su primer solo ante el hipnótico, fascinado y asombrado público que tuvo el privilegio de contemplarla, su archifamosa compañía, que perpetúa su nombre y legado inmortales, llega a Barranquilla para deleitarnos, en dos funciones diferentes, con todo lo que se aproxime a esto: Ver a la Martha Graham Dance Company es experimentar en todo el ser una razón para haber nacido a la vida, para haber venido a este mundo. Una experiencia que toca de lleno con los eternos dilemas de la existencia humana.
Es la alegría de sentirse parte de la raza humana capaz de crear tales prodigios, de convertir el cuerpo en ondas sonoras, levitantes, ondulantes, como si alabaran y agradecieran el milagro no solo de la existencia sino de llevar la condición humana a las dimensiones de deidades. Son oda a las proezas que el ser humano es capaz cuando permite que su interior se revele.
La compañía de danza Martha Graham en Barranquilla es el acontecimiento cultural de este primer lustro del Siglo XXI en la ciudad, y eso que pasó por aquí este año pero con torpes desaires de los manejadores, la obra genial de nuestro prodigio Fernando Botero. Circunstancias y voluntades predispuestas se han conjugado afortunadamente para hacer posible este mega espectáculo artístico.
Peter Palacio, en primer término, coreógrafo, bailarín virtuoso, reconocido mundialmente es el Vicepresidente de la World Dance Alliance, Americas- WDA, quien por cuarta ocasión trae a su ciudad natal la Temporada Internacional de la Danza Moderna que ya tiene nueve versiones en Bogotá y siete en Medellín.
Vítores al maestro, Peter Palacio por su acendrado amor a su ciudad. Determinante para que un suceso de tal envergadura sea realidad es el apoyo completo del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, IDCT.
Su Director, Gilberto Marenco Better es un veterano intelectual con realizaciones de jerarquía y valía en la cultura de la ciudad, la región y el país.
Fue abanderado, junto a Carmen Peña Visbal, Sigifredo Eusse, Lacides García, Horacio Brieva, Rafael Baffi Labarrera, Gaspar Hernández, Lola Salcedo, Margarita Galindo, Alvaro Suescún, Nora Carbonell, Anibal Tobón, Mónica Gontovnik, de realizaciones que hoy son referentes de la historiografía cultural de la ciudad en la narrativa, el cine, la fotografía, el periodismo, la música, la poesía, teatro, danza.
Su presencia al frente del IDCT es garantía de identificación, dueño y ejecución de políticas y obras de gran alcance. Precisamente, durante la presentación de la programación de la IX Temporada Internacional de Danza, en elegante acto el 1 de Septiembre, Marenco Better manifestó las principales guías motrices que inspiran su gestión en el IDCT, todas validas y de suma vigencia, de las cuales quiero resaltar la que tiene que ver con "... la formación de un público culto capaz de apreciar dignamente los grandes eventos y obras artístico-culturales que lleguen a la ciudad", dijo.
Este es un aspecto crucial. Profundizando en su idea, oportuna y necesaria, sostuvo: "de qué sirve el esfuerzo de traer y presentar obras y eventos de primer orden si no contamos con un público medianamente preparado y apto para su aceptación, apreciación y disfrute?"
Explicó que por ello gran parte de las energías, recursos e iniciativas del IDCT están encaminadas precisamente a contribuir con la educación y formación de un público capaz de sintonizarse a gusto con las grandes manifestaciones de la cultura universal, sin descuidar desde luego a lo vernáculo.
Contribución sustancial tienen también para este certamen excepcional, ejecutivos de la empresa privada como Antonio Celia Martínez Aparicio de Promigas, Ramón Dávila Martínez de Gases del Caribe, así como los de Cementos del Caribe y otras que han comprendido que apoyar la cultura también es una forma de contribuir al desarrollo integral.
Desde este medio, con este texto y sus fotos queremos aportar con los nobles propósitos de Gilberto Marenco Better y el IDCT.